martes, 18 de junio de 2013

Invitación a rueda de prensa


HOY SE CUMPLE EL ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE MÁXIMO GÓMEZ

El 17 de junio de 1905 falleció el Generalísimo Máximo Gómez Báez, a la edad de 68 años.

Insigne revolucionario y jefe militar de excepcionales cualidades. Llegó a ocupar las más altas responsabilidades dentro del Ejército Libertador de Cuba durante las luchas independentistas frente al coloniaje español.
Nació en Baní, República Dominicana, el 18 de noviembre de 1836. En su isla natal alcanzó el grado de capitán dentro del ejército español. En 1865 se estableció en Cuba con su familia y poco tiempo después pidió su licenciamiento; se dedicó al cultivo de la tierra y comenzó a relacionarse con los cubanos que conspiraban por la independencia.
El 14 de octubre de 1868, cuatro días después del inicio de la primera guerra independentista, se sumó a las fuerzas insurrectas. El 18 de octubre, Carlos Manuel de Céspedes lo ascendió a Mayor General.
Fue el más brillante soldado, el General en Jefe, “Generalísimo” del Ejército Libertador, por sus gloriosas hazañas por la libertad de su amada Cuba, la segunda Patria querida, por la que luchó y se sacrificó durante más de 30 años, a veces, recordando lo que le prometiera Martí: "Yo ofrezco a Ud. sin temor de negativa, este nuevo trabajo, hoy que no tengo más remuneración que brindarle el placer de su sacrificio y la ingratitud probable de los hombres."
La ingratitud no hizo mella en su cariño por el pueblo cubano. Así, cuando la Asamblea del Cerro acordó su destitución como General en Jefe, puesto que las discrepancias habían llegado a su clímax y se resquebrajó la imprescindible unidad, hizo un Manifiesto a la nación, donde expresó:
"…Extranjero como soy, no he venido a servir a este pueblo, ayudándole a defender su causa de justicia, como un soldado mercenario; y por eso desde que el poder opresor abandonó esta tierra y dejó libre al cubano, volví la espada a la vaina, creyendo desde entonces terminada la misión que voluntariamente me impuse. Nada se me debe y me retiro contento y satisfecho de haber hecho cuanto he podido en beneficio de mis hermanos. Prometo a los cubanos que, donde quiera que plante mi tienda, siempre podrían contar con un amigo."
El 2 de abril de 1899 en carta abierta a su esposa Bernarda Toro, Gómez expresó en relación con la situación del país:
“Los que esperan, están desesperados. Como yo no espero nada, estoy muy tranquilo con mi inesperada situación, descargado de toda responsabilidad y gozando del cariño de este pueblo que ahora más que nunca, me lo ha demostrado, comprometiendo, por modo tan elevado y sentido, mi gratitud eterna.
…La actitud del Gobierno Americano con el heroico Pueblo Cubano, en estos momentos históricos, no revela a mi juicio más que un gran negocio… Nada más racional y justo, que el dueño de una casa, sea el mismo que la va a vivir con su familia, el que la amueble y adorne a su satisfacción y gusto; y no que se vea obligado a seguir, contra su voluntad y gusto, las imposiciones del vecino. La situación pues, que se le ha creado a este pueblo, de miseria material y de apenamiento, por estar cohibido en todos sus actos de soberanía, es cada día más aflictiva, y el día que termine tan extraña situación, es posible que no dejen los americanos aquí ni un adarme de simpatía.”
“El Viejo”, como le decían con respeto sus compañeros de armas, decidió trasladarse aSantiago de Cuba, donde vivía uno de sus hijos, para allí descansar por algún tiempo.
La guerra le había arrancado a uno de sus hijos amados: Panchito Gómez Toro; cuatro murieron a causa de la precariedad y la miseria que la familia debió afrontar fuera de Cuba; a varios de ellos no los pudo ver crecer y espigarse haciéndose hombres y mujeres. Por eso, una vez terminada la contienda bélica, resultaba prioridad para él compartir el mayor tiempo posible con su familia.
El Generalísimo se trasladaría en tren hacia el Oriente. La despedida en la terminal, ubicada en el lugar que actualmente ocupa el Capitolio, fue un acontecimiento en la ciudad, la mayoría acudió para despedirlo, mientras en todas las paradas una muchedumbre lo esperaría para saludarlo y vitorearlo; tanto era el cariño y el reconocimiento.
La efusividad de los saludos le hicieron daño. Aparentemente todo comenzó por la lesión en una mano, por donde penetró la infección que se extendió por todo el cuerpo agotado por los años y el desgaste de las penalidades sufridas en las guerras.
Hubo que regresarlo a La Habana. Al conocerse su muerte, el suceso corrió de boca en boca, se adueñó de los hogares y llenó de luto y duelo los corazones de cuantos veían en el viejo guerrero la encarnación del valor y las virtudes cívicas.
(Tomado de Granma y de Cubadebate)

jueves, 2 de mayo de 2013

Los enemigos de la memoria histórica del pueblo dominicano

los restos de caamaño no tinen solo un mero simbolismo.Los enemigos de Caamaño son enemigos del pueblo


Por Claudio Antonio Caamaño Vélez.- 1 de mayo de 2013, 8:20P

El 16 de febrero de 1973, a las 5:47pm, aún resonando el eco de los disparos entre las montañas, cayó en el suelo mojado y frio de la Cordillera Central el cuerpo fulminado del dominicano más transcendente del siglo XX, Francisco Alberto Caamaño Deñó.
Según la versión oficial de las Fuerzas Armadas, su deceso se produjo en medio de un combate con tropas del Ejército… Era lógico que en ese entonces se diera esa versión.  Lo que resulta indignante es que esa siga siendo todavía la versión oficial de las Fuerzas Armadas, y que el crimen de guerra que significa haber asesinado a Francisco Alberto Caamaño Deñó después de tenerlo por más de 6 horas prisionero, aún hoy, 40 años después, siga totalmente impune; Francisco Alberto Caamaño Deñó merece que las circunstancias en las que fue asesinado sean esclarecidas y que sus asesinos materiales e intelectuales sean conocidos y condenados  como tales.
Los restos del presidente Caamaño tienen una importancia que va mucho más allá del mero simbolismo, pues son el punto de partida para cualquier proceso que tienda a esclarecer las circunstancias de la muerte de nuestro líder.
En efecto, esos restos constituyen el corpus delicti de este crimen de lesa humanidad, de la  misma forma que son la prueba del ensañamiento con que fue tratado el cadáver de un héroe nacional, cuyo cuerpo sin vida fue sometido a un proceso degradante e inhumano, sin precedentes en República Dominicana.
Quienes niegan la autenticidad de esos restos, se presentan como potenciales enemigos de la memoria historia del pueblo dominicano, y verdaderos cómplices de sus asesinos. Hay que ver el interés oculto que tienen los que elevan esas posturas, que, de hecho, no cuentan con el más mínimo respaldo probatorio.
La Ley No. 04-13, que dispone el traslado de los restos del coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó al Panteón de la Patria, eleva a nivel de Ley la autenticidad de dichos restos. Los que aún sostengan esa postura anti patriótica, serían a todas luces enemigos de Francisco Alberto Caamaño Deñó y de nuestro pueblo.

martes, 23 de abril de 2013

Porque nos oponemos a la prueba de ADN a los restos de Caamaño


A MODO DE RESPUESTA  A DECLARACIONES DEL MINISTRO DE CULTURA
Por Claudio Antonio Caamaño Vélez

En mi condición de miembro de la Fundación Caamaño, y sobre todo, en mi condición de ciudadano de la República Dominicana, me veo en la obligación de refutar los argumentos expresados por el actual ministro de cultura, José Rodríguez, en artículo publicado por el Listín Diario, bajo el titulo “Insisten en el ADN a los restosde Caamaño”.
En el mencionado artículo dijo “no entender por qué si hay personas convencidas de que esos son los restos del líder de la Revolución de Abril del 1965, se oponen al examen de ADN solicitado por la comisión”. Así mismo expresó que “los restos están ahí, ahí están sus familiares, incluidos sus hijos, y existe la tecnología para hacer la verificación científica, de modo que no veo razón para que haya oposición a que una comisión del Estado verifique que son realmente los restos de Caamaño Deñó”
Lo cierto es que la tecnología necesaria para obtener un resultado concluyente en este caso específico aun no existe. El doctor George Torres, experto en esta materia y comisionado por la Fundación Caamaño para estudiar y analizar esta cuestión, en sus recomendaciones, en documento certificado, expresó lo siguiente: “Que según todos estos testigos presenciales y materiales de los hechos, el cuerpo del Coronel Francisco Alberto Caamaño fue sometido a mutilación traumática seguida de la quema de sus restos bajo altas temperaturas y desmembramiento de su cabeza, tronco y extremidades, los cuales fueron subsecuentemente y de acuerdo a las mismas versiones enterrados de manera desordenada y sin protección alguna, sometidos a contaminaciones materiales y ambientales en el lugar donde fueron descubiertos 14 años después por un equipo de antropólogos de renombre en la República Dominicana”. Concluyendo de la siguiente manera: “como experto en la materia que nos ocupa, he recomendado, por la inutilidad, futilidad y capacidad de error de la muestra en cuestión, la NO REALIZACIÓN de pruebas de ADN”. Cualquier prueba en este sentido invariablemente induciría a un error.
Es importante resaltar el punto donde el ministro de cultura dice: “no veo razón para que haya oposición a que una comisión del Estado verifique que son realmente los restos de Caamaño Deñó”. Es precisamente este punto en el que algunos miembros de la Comisión de Exaltación están errados, pues el Estado ya verificó este particular. El Senado y la Cámara de Diputados se sintieron lo suficientemente edificados para aprobar la Ley No. 4-13, el presidente de la República entendió validas las investigaciones y las conclusiones sobre este tema al momento de promulgarla. Con esta actitud se está asumiendo una postura que tilda de irresponsables y ligeros al Congreso y al Presidente, lo cual es muy peligroso, sobre todo viniendo de funcionarios públicos.
Lo que si sería bueno saber es ¿Cuál es la razón de la vehemencia de negar la autenticad de los restos de Caamaño, cuando ya incluso el Congreso, el Presidente y el pueblo dominicano la han avalado? ¿Por qué la Comisión de Exaltación asume roles que no les corresponden, y espera a último momento para asumir posturas incidentales e ilegales?

sábado, 13 de abril de 2013

Ley No. 4-13, ley que dispone el traslado de los restos del coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó al Panteón de la Patria

Aquí pueden conocer la Ley No. 4-13, ley que dispone el traslado de los restos del coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó al Panteón de la Patria. Quieren hacernos "coca" con el traslado de los restos de nuestro líder. No podemos permitir eso, la ley es muy clara al respecto. QUE SE CUMPLA LA LEY!! (Léanla que es bien corta, solo 5 artículos)

http://www.fundacioncaamano.blogspot.com/2013/04/ley-no-4-13-ley-que-dispone-el-traslado.html

jueves, 21 de marzo de 2013

Bolívar, El Ché, Caamaño, Chávez y La Gran Nación Latinoamericana


Por Claudio Antonio Caamaño Vélez, 21 de marzo, 2013, 3:00P

El concepto de nación puede ser explicado de este modo: un conjunto de personas unidas por lazos patrióticos, quienes se consideran hermanados por una historia, tradiciones, costumbres, lengua y religión comunes, así como otros elementos, que los unifican, independientemente de estar o no territorialmente juntos.
    Desde Tierra del Fuego hasta Tijuana, los latinoamericanos todos tenemos un mismo origen de colonización, explotación y mestizaje. Compartimos una misma religión, y una sola cultura de base. Hablamos lenguas neolatinas. Y también, aunque sin darnos exacta cuenta de ello, tenemos los mismos enemigos.
  No son los ríos, ni los mares, ni las montañas lo que divide a las naciones. “Divide y vencerás”, decía Julio Cesar hace más de dos mil años. Nuestros países están delimitados por fronteras artificiales creadas por los imperios y las potencias para dividirnos y subyugarnos con mayor facilidad.
  Si los países Latinoamericanos nos unificáramos, seríamos la nación con más recursos naturales del Mundo, una de las de mayor extensión territorial, y, sin lugar a dudas, una de las potencias más poderosas sobre La Tierra. Y no tendríamos que ponernos de rodillas nunca más.
   Es precisamente por eso que los países que nos han explotado a lo largo de toda nuestra historia tratan de evitar que tomemos consciencia de esta realidad (que se plantea ya en términos ineludibles), fomentando la discordia entre nosotros e implantando gobiernos serviles a sus intereses expoliadores.
    Para Simón Bolívar, la unidad del continente constituía la única posibilidad de convertirnos en una Nación soberana e independiente, que caminase hacia su propio desarrollo y felicidad. El escritor argentino Abelardo Ramos trata muy bien este tema en su obra “Historia de la Nación Latinoamericana”.
   Hugo Chávez nos recordó que todos los pueblos de Latinoamérica somos una sola Nación. Siguiendo el ejemplo de Cuba, nos enseñó a ser solidarios los unos con los otros y a protegernos mutuamente. Ese ha sido el gran “pecado” de Chávez, por el que la inquisidora máquina de propaganda del imperio norteamericano ha tratado insistentemente de satanizarlo.
   Pero los pueblos de la Gran Patria Latinoamericana no somos ya tan ingenuos, y sabemos distinguir entre un prócer y un traidor.
   Un día, cuando el sueño de Bolívar, del Che, de Caamaño y de Chávez se cristalice, serán recordados como los fundadores de una de las naciones más prósperas y felices que haya conocido la historia universal.

C.C

jueves, 31 de enero de 2013

Lo que traían los guerrilleros en sus mochilas


Por Claudio A. Caamaño Vélez, 31 de enero, 2013, 6:45PM
En la noche del 2 de febrero de 1973, hace ya 40 años, un grupo de hombres tocó suelo dominicano. Las playas de Azua fueron su puerta a la amada Patria.
   En sus mochilas traían muchas cosas. Alimentos, municiones, explosivos, instrumentos de higiene, radios AM-FM,  medicinas, brújulas, abrigos, dinero, mantas impermeables, incluso hamacas. Pero sobre todo, muchos sueños y esperanzas, y tanto amor por su pueblo, por la justicia y por la libertad.
    Esos nueve hombres poseían una capacidad de entrega que a la generalidad de los mortales nos resulta difícil entender. Nueve hombres con la valentía y el coraje de enfrentar a toda la maquinaria militar de un régimen despótico, opresivo y criminal.
    Francisco Alberto Caamaño Deñó (Román), Heberto Geordano Lalane José (Eugenio), Mario Nelson Galán Duran (Juan), Alfredo Pérez Vargas (Armando), Ramón Euclides Holguín Marte (Braulio), Ramón Payero Ulloa (Ismael), Toribio Peña Jaqués (Felipe), Hamlet Hermann Pérez (Freddy) y Claudio Caamaño Grullón (Sergio). Cada uno con su historia, su familia y amigos propios. Cada quien, con la capacidad de poner a su patria delante de sus miedos, y a su pueblo por encima de sí mismo.
    Todos, menos dos, dejaron sus vidas en las montañas. Mas los sueños y esperanzas que trajeron en sus mochilas aún están aquí, germinando y creciendo en cada dominicano que conoce su ejemplo.
   El presidente Caamaño, una vez, dijo: “el que tiene el derecho ya tiene la victoria, o la tendrá mañana por encima de las alternativas de la guerra, por encima del sacrifico y de la muerte”.
Los guerrilleros de Caamaño obtuvieron la victoria. Les arrancaron sus vidas, es cierto. Pero por encima de la muerte derrotaron al enemigo. Con su determinación demostraron tener más razón que sus contrarios. Los guerrilleros se alzaron con la victoria. Caamaño frente al pelotón que le segaría la vida se sabía a sí mismo vencedor, pues no claudicó en sus principios. La muerte es inevitable, pero la rendición depende de cada quien. Todos vamos a la tumba, pero no todos a la gloria.
    Aún vive en nuestro país el germen del mal que ellos vinieron a combatir. Las guerras no siempre se ganan al ritmo que uno supone. La Historia demostrará, como lo está haciendo, que los principios de Caamaño y de sus leales compañeros trascenderán y determinarán el fututo de nuestra nación.
    Un día tendremos la Patria que ellos anhelaban, y el pueblo dominicano entenderá por qué nueve hombres llegaron por una playa de Azua y se alzaron en las montañas. Aún se nos hace difícil entender el significado de la palabra AMOR.

Twitter: @claudiocaamano